domingo, 1 de noviembre de 2026

La fiesta de la madurez

Fiesta de todos/as los/as santos/as 


En griego, la palabra “santo” (ἅγιος / agios) tiene que ver con “diferente y separado” y con esto nos fuimos haciendo la idea de que un santo es un ser humano en el que hay un excedente de virtud (ἀρετή / areté) -cuya raíz en griego está en la base de la palabra “aristocracia” (ἄριστος/aristos: “el mejor” que viene de areté:virtud / κράτος/kratos: poder) es decir, el poder de los mejores o del “club de los virtuosos”-. Este excedente de virtuosidad le hace ser mejor, estar separado. De hecho, en la proclamación de un “santo”, se suele decir que se canoniza a tal persona porque ha vivido las virtudes cristianas en grado heróico. 

Para la fiesta de todos los santos y santas, la liturgia de la Iglesia ha elegido un texto del evangelio sorprendente, inquietante, fascinante: estamos en el llamado “sermón del monte”, dentro del cual Jesús proclama las “ocho locuras” (José Luis Martín Descalzo) subversivas, es decir, las “bienaventuranzas” y en ellas no encontramos una defensa de la élite de los virtuosos, sino la felicidad escondida en situaciones más bien infelices y poco redituables. 

Los evangelistas han utilizado la palabra “makarios” (μακάριος) que refiere a la felicidad de los dioses para poner en labios de Jesús ocho proclamaciones: felices los pobres, los mansos, los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz y los que son perseguidos por buscar la justicia. En arameo hay una expresión aún más fascinante: “Tubwayhun” (טּוּבֵיהוֹן). La raíz “tub” refiere a "madurez", "dar fruto", "enderezarse" o "estar en el camino correcto" y tiene un sentido de exclamación de acción o exhortación: “Pónganse en marcha… adelante hacia…” ¿Cómo se habrán escuchado las bienaventuranzas sin matiz griego ni latino? 

“Adelante, ¡déjense madurar! Ha madurado 
-quien es libre de aparentar, de tener, de poder -sentido de la pobreza evangélica- (bienaventurados los pobres) 
-quien sabe autorregularse (πραΰς) -praus es la palabra que se usaba para describir a un caballo salvaje que había sido entrenado para someterse a la rienda-, es decir, quien ha aprendido a redirigir su fuerza y energía a donde decide, no adonde sus impulsos le llevan (bienaventurados los mansos) 
-quien sabe descubrir el sentido del dolor, quién puede vivir la tristeza propia y la de su prójimo, quien elige “las lágrimas para llorar cuando valga la pena” (Joaquín Sabina) (bienaventurados los que lloran) ha madurado quien siente las entrañas conmoverse (bienaventurados los misericordiosos) y desde ellas lucha por construir un mundo más humano, más justo, más fraterno (bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia) aún y cuando esto conlleve ser señalado y juzgado (bienaventurados los perseguidos por la causa de la justicia) 
-quien entiende que la paz no la venden en Ikea, sino que es algo que se construye de forma artesanal (εἰρηνοποιός/ eirenopoios), día a día, con paciencia de artesano (bienaventurados los pacíficos) 

La fiesta de todos los santos/santas es la fiesta de la madurez humana, de la plenitud, de los frutos. No es la fiesta de los separados y diferentes, ni del club de los virtuosos, ni de los cristianos de primera clase. Es la fiesta de quienes estamos llamados a dejar que lo humano madure en nuestra historia -pasado, presente y futuro-.

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