¿Ocuparse de todo o de la parte? Quizá dos películas puedan ofrecernos elementos para poder abordar esta cuestión y comprender mejor la perspectiva cristiana expresada en el relato de Martha y María (Lc 10): Monsters Inc y Lilo & Stitch.
Al hablar de «la parte», podríamos tomar dos caminos: el de la «pieza faltante», vinculado al imperativo de actuar –el cual no es negado aquí en cuanto tal, sino más bien puesto en cuestión para poder reproponer el actuar humano–, y el de la "parte buena".
Acorde al orden del relato de Lucas comienzo por el de la pieza faltante y el imperativo de actuar. En Monsters Inc la pieza faltante aparece de muchas maneras, desde la exigencia a Mike Wazowski de llenar su papeleo, el trabajo en equipo para producir más (como cuando Randal culpa a su compañero), y particularmente el fragmento de la puerta de Boo necesario para volver a tener contacto con ella una vez que se ha reconstruido la puerta.
El imperativo de actuar tiene una tendencia totalizante: exige que todos actúen, hay demasiado por hacer y no queda lugar para la falta, pues la falta de uno puede constituir un desastre pues la tarea, el orden, el fin buscado podrían no lograrse. Con ello, la parte, por pequeña que sea, se convierte en algo con pretensiones de totalidad (¿o no nos ocurre eso al grado de perder la paciencia o exasperarnos con la falta de reactividad de los otros?). La exigencia de Martha es justamente eso: ¿qué no ves que el mundo se está acabando? ¿qué no ves que no podemos solos con todo? Por cuanto sea un reclamo válido, corre el riesgo de convertir toda empresa humana de "salvación" una mera tarea de completar, justo como parecería indicar el gesto de colocar la "pieza faltante" en la puerta de Boo para poder volver a entrar en contacto con ella. Así, la más mínima falta puede convertirse en el desastre, el fracaso de todo.
Del mismo modo, en Lilo & Sitich el orden perdido con la muerte de los padres de Lilo inaugura una situación que se vuelve caótica y que pudiera considerarse resuelta con la restitución de dicho orden, ya sea mediante la incorporación de nuevos padres o con el logro de Lilo de vivir como si los tuviera aún. El caos en la vida de Lilo es cada vez mayor en la medida en que "debe" vivir como si dicho orden estuviera vigente mientras la situación es cada vez más complicada para ella y su hermana, y sobre todo con la llegada de Stitch.
Esta lógica de la "pieza faltante" tiene sin duda su valor operativo y de verdad, sin embargo, es también una trampa terrible: no hay que dejar ninguna tarea, ningún espacio, sin atender. Tarea sin duda imposible y desesperante. Es la forma de la merimná, término griego que designa los afanes y preocupaciones que agobian a Martha.
El segundo camino, el de María o de la "parte buena", es presentado en Monsters Inc no mediante el fragmento faltante sino mediante un gesto: el de cruzar una puerta con un riesgo significativo y reír. Esta parte no corresponde a nada propio del orden del mundo de los monstruos presentado en un principio. El hallazgo de la risa y de un vínculo afectivo con los niños constituye una "parte" sin lugar en su horizonte. De otro modo, se trataría de una pieza más del orden, del rompecabezas. Acceder a la "parte buena" implicó un riesgo para los monstruos y para Boo. Del mismo modo, en Lilo & Stitch es este último el que anuncia el hallazgo: "la encontré, mi familia, es chiquita y está rota... pero es buena". No sólo Stitch acepta ser atrapado una vez que la halla, sino que permite revelar el alcance del gesto de Lilo al acoger a Stitch con todo lo que implicó y sin ninguna garantía, en su ya caótica vida, de que pudiera restituir lo perdido, cosa que finalmente no se realizó. La familia de Lilo sigue pequeña y rota... pero es buena, y es esa parte la que resulta inapropiable. "No le será quitada" dice Jesús según el relato de Lucas.
Optar por la parte implica perder la totalidad, asumir incluso su limitación e incapacidad para responder a todo. Pero no se trata de quedarse sólo con la pieza faltante, como si fuera un fetiche, sino de esa parte que no encaja o mejor dicho, que en la relación con otro nos permite desencajar, pues mientras en Monsters Inc Sulli y Mike abandonan sus sueños y anhelos de éxito en la empresa, Stitch se sobrepone a la fuerza de su potencial –¿de mal?– y Lilo a la tranquilidad y orden que extrañaba. En ambos casos se abrió una vía distinta. Ni Boo ni Stitch ofrecían lo que los demás querían y estaban lejos de darles acceso a ello, al contrario, los alejaban. ¿Qué hallaron Sulli, Mike y Lilo para correr ese riesgo? La "parte buena", inapropiable, que les posibilitó descubrir una bondad o una valoración distinta en su vida. La parte buena tiene forma de llamado, de modo que no ha de ser confundida con la defensa de lo propio, de mi propio espacio, mi familia, mi país, etc.
Así, en la historia de Jesús con Martha y María encontramos el paso del orden, de la exigencia de actuar, incluso de salvar todo y a todos, de la pretensión de totalidad al llamado, al experimentar con y desde la palabra –el evangelio– que sin tener todo resuelto ni anticipado llama a escoger una parte, extraña, que revela una bondad que no es recetario moral sino riesgo y revelación, una forma de conocer el mundo y de dejar que se rehaga.
Ante la exigencia de todas las causas sociales del mundo de ser secundadas con acción y militancia o simpatía ("Jesús, dile que me ayude"), el evangelio nos propone no la contemplación (como clásicamente se define la posición de María) sino el riesgo de la práctica del evangelio –esa parte buena que no pertenece a ninguna causa y nos saca de nuestra posición y lugar para colocarnos ahí donde algo ha de acontecer...
En este mundo tan lastimado hay que hacer algo, cierto, y hay tanto por hacer, pero un amor concreto, por alguien, puede ser esa parte que nos moverá a donde aún no sabemos ni podemos anticipar y que nuestro nuestro obrar simplemente no puede por sí mismo alcanzar...

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